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Tag Archives: Holmes

Soy el biznieto del Profesor JAMES MORIARTY, al que veis en la imagen de abajo, con su torvo y sombrío ceño, en su extrema delgadez. Fue un criminal inteligente. Ahí podéis verle en el grabado que de él hizo el famoso ilustrador Sidney Paget.

En realidad, no soy biznieto suyo, sino algo así como el bizsobrino o ‘vicesobrino’, porque Moriarty no llegó a tener hijos. Desciendo de Sebastian Moran, antepasado de mi abuelo. Mi padre, R. O’Keefe, cuya abuela era escocesa, se enroló Pd_moriarty_by_Signey_Pageten la Marina mercante de Su Majestad, viajó casi por todo el mundo conocido y arribó un día a las costas de Cádiz.

Allí conoció a la que sería su esposa,  la gaditana Azucena. Llamémosla así. Azucena Bermúdez, Sánchez o López. No es ese su nombre, pero sirve para mi propósito…

Se casaron en 1963. Se fueron a vivir a Madrid y allí nací yo, en la Villa y Corte, capital del Reino de España. De pequeño, leía con fruición, con el deleite que sólo puede dar la lectura.

Con 15 años leía las Aventuras de ese odioso personaje llamado SHERLOCK HOLMES, ese redicho inglés, ese impostor que arrojó a mi ‘vicetío’ (o como queráis llamarlo) por las famosas Cataratas de REICHENBACH.

Ésa ha sido la palabra clave de mi vida.

Gracias a las verídicas historias del insuperable e imaginativo escritor escocés Sir Arthur Conan Doyle (que también odiaba profundamente a HOLMES), enseguida supe toda la verdad. Es cierto que MORIARTY, el Napoleón del Crimen, era despreciable. Pero su inigualable cerebro, su inteligencia, no merecían aquella muerte, precipitado en el vacío e indefenso ante la fuerza bruta y la astucia de Holmes.

¿Por qué vengar la muerte de un malvado? Porque ni Holmes era tan bueno, ni Moriarty tan malo. O esa es mi idea, y con las ideas cualquiera puede equivocarse.

Por eso me hice Profesor. Maquiné desde mi adolescencia la mejor de las venganzas. Vengar la muerte de “mi antepasado”, ese despiado criminal llamado Moriarty. Malvado, sí, pero al fin y al cabo, humano. Fue, en el fondo, un agudo matemático londinense que quiso enriquecerse con demasiada facilidad. Tuvo la mala suerte de tropezarse con alguien más listo que él.

¡Maldita vida y maldita Justicia Poética! ¡Todo lo trastocáis, rayos y truenos! Tal vez James Moriarty no previó la jugada de Holmes. Fue el azar, sin duda. Moriarty, al igual que Holmes, pudiera haberse salvado en aguas menos profundas. No fue así, como bien sabéis…

Ya conocéis casi toda mi historia personal y la historia de mi familia. Ahora, desde este blog (por supuesto, no me llamo SEBASTIÁN MORIARTY, aunque sea profesor, y literariamente descienda de su linaje), desde estas páginas, conoceréis otras historias. Las verosímiles fabulaciones que no contó el fabulador Conan Doyle, ni ningún otro fabulador.

Sirva esta entrada como homenaje al difunto Prof. Moriarty, a don Sebastian Moran, y sobre todo a mi querido Arthur Conan Doyle, del que conservo -porque mi padre me lo regaló antes de morir- una primera edición de la obra ESTUDIO EN ESCARLATA, que él adquirió en una vieja librería de Charing Cross.

Hasta pronto…


Firmado:

EL PROF. SEBASTIÁN MORIARTY

MI LEMA: ARS ET AMOR, AMOR ET ARS

Arte y Amor, Amor y Arte

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